Wet Playground Barcelona: una de las fiestas sex positive referentes de la ciudad

Wet Playground: la evolución de uno de las propuestas Sex Positive más influyentes de Barcelona

En la escena S+ de Barcelona hay proyectos que han marcado un antes y un después, y Wet Playground (también conocida como Kitty) es uno de ellos.

Fue una de las primeras fiestas sex positive que muchas personas conocieron en la ciudad —yo incluida— y, con el tiempo, se ha convertido en una de las propuestas más visibles, comentadas y reconocibles del circuito.

No es casualidad.
Su crecimiento ha sido constante, acompañado por una gran capacidad de reinvención. La evolución de esta propuesta ha ido ampliando su alcance, refinando su identidad y construyendo una comunidad donde convergen música, performance, exploración, y libertad.

Desde BCNiS+ creemos que hablar de la escena S+ implica también hablar de los proyectos que han contribuido a construirla.

Por eso hoy hablamos con Kate, creadora de Wet Playground, para entender cómo nace el proyecto, cómo ha evolucionado a lo largo de los años y qué ocurre cuando una propuesta sex positive pasa de ser una idea experimental a convertirse en uno de los referentes de la escena alternativa de Barcelona.

Buenos dias Kate, muchas gracias por tu tiempo y por responder a nuestras preguntas…

¿Cuál es la historia detrás de Wet Playground? ¿Cómo surgió la idea y qué necesidad sentías que no estaba cubierta?

La idea de Wet Playground apareció de una forma bastante natural.

Siempre he viajado mucho. No solo me interesaba visitar ciudades, sino también entender cómo viven las personas, cuál es su cultura y qué tipo de espacios existen para la comunicación, la libertad y la autoexpresión. Soy una persona curiosa por naturaleza y, con el tiempo, esa curiosidad me llevó no solo a explorar diferentes lugares, sino también a explorarme a mí misma.

En algún momento empecé a interesarme por profundizar más en mi propia sensibilidad, en mi cuerpo y en mi sexualidad como parte de la experiencia humana. Comencé a notar que en distintas ciudades de Europa existían espacios donde las personas podían hablar de estos temas con libertad, conocerse, explorar su identidad y sus deseos sin sentirse juzgadas.

Ciudades como Berlín me impresionaron especialmente porque allí existe desde hace tiempo una escena alternativa muy desarrollada. Me gusta mucho esa cultura; lugares como KitKat, por ejemplo, son realmente únicos.

Pero al mismo tiempo sentía que este tipo de eventos también podían ser diferentes: más sensuales, más estéticos y más atentos a la atmósfera y a la seguridad de las personas. Espacios donde no solo existiera la libertad, sino también el respeto, el consentimiento y un verdadero sentido de comunidad.

En aquel momento vivía en Barcelona y sentía que la ciudad tenía todo lo necesario para que algo así pudiera surgir: una comunidad internacional, personas abiertas y una vida nocturna muy viva. Sin embargo, echaba en falta un espacio que combinara música, estética y cultura sex positive dentro de una misma experiencia.

Así nació la idea de intentar crear ese espacio. Al principio fue más bien un experimento personal: construir una atmósfera donde las personas pudieran sentirse libres y seguras, explorar su curiosidad, conocer gente nueva o simplemente ser ellas mismas.

Con el tiempo empezó a formarse una verdadera comunidad alrededor de la idea. La gente volvía, invitaba a sus amistades y compartía sus experiencias. Poco a poco aquel experimento se transformó en un proyecto real.

Así nació Wet Playground: un espacio donde se encuentran la música, la estética, la performance y la interacción social. Para mí no es solo una fiesta, sino un intento de crear una atmósfera donde las personas puedan sentirse abiertas, respetuosas entre sí y parte de algo compartido.

“Queríamos crear un espacio donde las personas pudieran sentirse libres y seguras”

¿Habías estado vinculada antes a la organización de eventos? En caso afirmativo, ¿eran eventos S+ o eventos exclusivamente musicales?

Si soy sincera, antes de este proyecto nunca había sido organizadora profesional de eventos. Pero siempre he tenido una parte muy creativa: me ha gustado comunicarme con la gente, crear atmósferas, imaginar ideas y reunir a personas interesantes a mi alrededor.

Por naturaleza soy una persona bastante abierta y curiosa. Siempre me ha interesado observar cómo interactúan las personas entre sí, cómo se crean los distintos espacios sociales y cómo la atmósfera influye en cómo la gente se siente, se conoce y se abre a los demás.

La idea de Wet Playground nació en gran parte de esa curiosidad y del deseo de crear la fiesta a la que a mí misma me habría gustado asistir. Un espacio donde las personas pudieran sentirse libres, conocerse, bailar y comunicarse de forma abierta.

¿Hay alguna experiencia personal o un momento específico que te inspirara a crear este tipo de eventos sex positive?

No diría que hubo un único momento que lo inspirara todo. Más bien fue un proceso que se fue construyendo poco a poco.

Durante varios años viajé por diferentes ciudades de Europa y asistí a muchos eventos distintos, desde fiestas de club hasta espacios más alternativos donde las personas podían expresarse con mayor libertad.

Siempre me inspiró observar cómo en esos lugares se creaba una atmósfera especial: cuando las personas se sienten libres, pero al mismo tiempo existen respeto, límites claros y una sensación de seguridad.

En algún momento nació el deseo de intentar crear un espacio así también, pero a mi manera: con un fuerte enfoque en la estética, la música, la atmósfera y la creación de un entorno donde las personas pudieran conocerse y sentirse cómodas.

Así fue como poco a poco surgió la idea de nuestros eventos: un espacio donde se puede bailar, conectar con otras personas, ser uno mismo y explorar la curiosidad dentro de un entorno respetuoso y seguro.

Cuando empezasteis a organizar eventos sex positive en Barcelona, esta escena todavía estaba dando sus primeros pasos. ¿Por qué os pareció que Barcelona era un lugar adecuado para vuestro proyecto?

Barcelona era un lugar bastante natural para empezar el proyecto. Yo vivía aquí y pasaba mucho tiempo en la ciudad, así que tenía sentido intentar crear algo en el lugar donde estaba viviendo.

Además, Barcelona es una ciudad muy abierta e internacional. Aquí conviven personas de muchos países y existe una cultura bastante receptiva hacia nuevas ideas y formatos.

Por eso me pareció que un proyecto con un enfoque sex positive podía encontrar su espacio aquí. En una ciudad como Barcelona este tipo de experiencias no se perciben como algo extraño, sino como parte de una cultura más amplia basada en la libertad, la expresión personal y el respeto hacia los demás.

Wet Playground fue una de las primeras fiestas S+ que muchas personas conocieron en Barcelona. ¿Cómo recuerdas aquellos primeros eventos y qué buscabas crear en ese momento?

Recuerdo esos primeros eventos con mucho cariño. La atmósfera era bastante diferente a la de nuestras fiestas actuales.

Al principio organizábamos los eventos en clubes bastante convencionales. Eran espacios normales con una pista de baile y, de alguna manera, teníamos que imaginar cómo transformar ese lugar en algo distinto.

Desde el principio era importante para nosotros que no fuera únicamente una fiesta para bailar. Queríamos introducir también momentos de interacción entre las personas: pequeñas prácticas de conexión, exploración personal y zonas de juego donde la gente pudiera conocerse y comunicarse de una forma más abierta.

Por eso aquellos primeros eventos fueron también un experimento. Intentábamos transformar un club bastante clásico en un lugar donde las personas no solo bailaran, sino donde también pudieran interactuar, descubrir cosas nuevas y conectar con otras personas.

¿Qué sentías que faltaba en la escena cuando decidiste lanzar este proyecto?

No sentía que faltara algo por completo en la escena, pero sí tenía la sensación de que se podía crear un espacio con un formato diferente: un lugar donde se combinaran la música, la estética, los outfits, las zonas de juego y pequeñas prácticas de interacción entre las personas.

La idea era que no fuera solo una fiesta para bailar, sino también un espacio donde la gente pudiera expresarse, conocerse y sentirse libre dentro de un ambiente respetuoso y seguro.

Desde dentro, ¿en qué momento sentiste que Wet Playground dejó de ser una fiesta pequeña para convertirse en algo más grande?

La verdad es que no hubo un momento concreto. Fue algo que ocurrió poco a poco.

Con el tiempo empezamos a notar que cada vez venían más personas nuevas, que la gente hablaba de los eventos con sus amistades y que alrededor del proyecto se iba formando una comunidad.

Creo que fue durante ese proceso cuando apareció la sensación de que ya no era solo una fiesta pequeña, sino algo más grande: un espacio que las personas empezaban a reconocer, al que querían volver y del que querían formar parte.

“Barcelona tenía todo para que algo así pudiera surgir”

Kate es la creadora de Wet Playground, durante una entrevista sobre comunidad, consentimiento y cultura sex positive.

Consentimiento, Awareness Team y cultura del cuidado

Hablemos ahora de consentimiento y reglas de conducta, ya que como espacio S+ es algo fundamental. ¿Cómo definís internamente qué significa el consentimiento? ¿Cómo os aseguráis de que las normas se cumplen durante los eventos?

Para nosotros el consentimiento es la base de todo el espacio. Significa que cualquier interacción entre personas debe ocurrir únicamente cuando ambas partes lo desean y lo expresan de manera clara.

Siempre recordamos que el consentimiento debe ser activo y que puede cambiar en cualquier momento.
Si alguien se siente incómodo o dice “no”, ese límite debe ser respetado inmediatamente.

Para asegurarnos de que las normas se cumplen, trabajamos en varios niveles.
Comunicamos claramente las reglas a nuestros asistentes antes del evento y también en el acceso al espacio.

Durante la noche contamos además con un Awareness Team, un equipo al que cualquier persona puede acudir si se siente incómoda o si surge alguna situación que requiera apoyo o mediación.

También utilizamos un sistema de pulseras de colores que ayuda a las personas a comunicar más fácilmente sus límites y su nivel de apertura a la interacción.

Por ejemplo:

  • Verde: la persona está abierta a interactuar.
  • Amarillo: prefiere primero hablar y conocerse.
  • Rojo: no está interesada en interactuar y prefiere simplemente disfrutar del ambiente.

Esto facilita que las personas comprendan mejor los límites de quienes les rodean y contribuye a crear un entorno más respetuoso.

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No se trata de un sistema rígido ni de una obligación.
Es una herramienta pensada para facilitar la comunicación y ayudar a que las personas puedan expresar sus preferencias de forma visible y sencilla.

Las pulseras son voluntarias, pero muchas personas deciden utilizarlas porque ayudan a generar un entorno más cómodo y respetuoso para todos.

¿Qué normas básicas debería conocer cualquier persona que entra por primera vez a un evento de Wet Playground?

Creemos que unas reglas claras ayudan a crear un espacio donde todas las personas puedan sentirse libres, cómodas y seguras.

Las normas principales son muy sencillas:

  • El consentimiento es la base de cualquier interacción. Un “no” debe respetarse siempre y de forma inmediata.
  • Existe un dress code que se revisa en el acceso. Creemos que la estética y los outfits forman parte de la experiencia colectiva.
  • Todas las personas deben ser tratadas con respeto, independientemente de su nacionalidad, género, identidad de género, orientación sexual, experiencia dentro de la escena o tipo de cuerpo.
  • No se toleran comportamientos discriminatorios, acoso o faltas de respeto.
  • Está prohibido realizar fotografías o vídeos dentro del evento. Para proteger la privacidad de los asistentes, colocamos un adhesivo sobre la cámara de los teléfonos móviles en el acceso.
  • Pedimos respetar los límites personales, el espacio de los demás y mantener unas condiciones básicas de higiene para garantizar la comodidad colectiva.

Antes de cada evento compartimos estas normas con todos los asistentes y las recordamos nuevamente en la entrada.

Durante toda la noche contamos con un Awareness Team disponible para cualquier persona que necesite ayuda o apoyo.

Cuando ocurre una situación incómoda o se cruza un límite, ¿qué protocolo seguís exactamente?

Si ocurre una situación en la que alguien se siente incómodo o considera que se ha cruzado un límite, el primer paso es que intervenga nuestro Awareness Team.

Su función consiste en escuchar a las personas implicadas, comprender qué ha sucedido e intentar resolver la situación de manera tranquila y respetuosa.

Si la situación requiere una intervención más seria, también participan el equipo de organización y el personal de seguridad.

Dependiendo del caso, podemos comenzar con una conversación o una advertencia. Sin embargo, cuando una persona incumple las normas o compromete el bienestar de otros asistentes, podemos solicitar que abandone el evento.

En situaciones especialmente graves, la persona puede ser excluida de futuras ediciones.

Nuestro objetivo es que todas las personas puedan disfrutar del espacio sintiéndose seguras, respetadas y libres de expresarse.

Wet Playground cuenta con un Awareness Team. ¿Cómo seleccionáis a las personas que forman parte de él?

Para nosotros es muy importante que las personas que integran el Awareness Team sean personas en las que podamos confiar.

En ocasiones invitamos directamente a personas que ya conocen bien nuestros eventos y comparten los valores del proyecto. También ofrecemos la posibilidad de presentar una solicitud para incorporarse al equipo.

Cuando seleccionamos nuevas incorporaciones prestamos especial atención a cualidades como la empatía, la capacidad de escucha, la gestión emocional, la calma en situaciones complejas y el respeto por los límites de los demás.

Durante el evento, el equipo permanece presente y accesible para cualquier asistente que necesite apoyo.

Pueden intervenir directamente, hablar con las personas implicadas y, cuando la situación lo requiere, coordinarse con la organización o con el personal de seguridad.

Su función principal es ayudar a mantener una atmósfera basada en el respeto, el consentimiento y el bienestar colectivo.

¿Cómo habéis aprendido a gestionar conflictos dentro de la pista de baile o las play areas?

En gran parte lo hemos aprendido con la experiencia.

Cuando comienzas a organizar este tipo de eventos es imposible anticipar todas las situaciones que pueden surgir. Por eso es un aprendizaje continuo.

Con cada edición el equipo desarrolla una mayor capacidad para observar el espacio, detectar tensiones y reaccionar de forma rápida cuando aparece alguna situación incómoda.

Tanto la organización como el Awareness Team desempeñan un papel importante en este proceso.

Intentamos actuar siempre desde la calma, escuchando a las personas implicadas y buscando soluciones que respeten los límites y el bienestar de todas las partes.

Música, performance y experiencia inmersiva

Hablemos ahora de la otra parte esencial del proyecto: la música, la pista de baile y las performances. ¿Qué papel ocupan dentro de Wet Playground?

La música tiene un papel muy importante para mí. Aunque nuestros eventos tienen un enfoque sex positive, en el fondo siguen estando profundamente conectados con la cultura de club y con la pista de baile.

La música crea la atmósfera, une a las personas y marca la energía de toda la noche.

Muchas personas vienen también por los DJs, y eso nos hace muy felices. Siempre intentamos cuidar mucho la programación musical, y por eso nuestro dancefloor suele estar lleno durante toda la noche.

Las performances también son una parte muy importante de la experiencia.
Apostamos por propuestas inmersivas e interactivas que ayudan a crear una atmósfera diferente y permiten que las personas se sientan parte de lo que está ocurriendo, no únicamente como espectadoras.

Además, en casi todos los eventos organizamos diferentes prácticas y workshops. Pueden ser sesiones de shibari, impact play, wax play, masaje erótico, talleres sobre squirting o muchas otras experiencias.

Siempre anunciamos la programación con antelación para que cada persona pueda decidir qué le interesa descubrir.

Creo que eso es precisamente lo que diferencia nuestros eventos. No queremos crear simplemente otra fiesta. Queremos que cada edición aporte algo nuevo, que las personas puedan bailar, conocer gente, aprender algo diferente y vivir una experiencia que vaya mucho más allá de una noche de club.

¿Cómo eliges a los DJs que forman parte del proyecto? ¿Buscas un sonido concreto, una actitud o una forma determinada de entender la pista?

Cuando elegimos a los DJs que forman parte del proyecto hay varios aspectos que son importantes para nosotros.

Por supuesto, el sonido y el estilo musical son fundamentales, pero también lo es la forma en que el artista entiende la pista de baile y la energía del espacio.

Nuestros eventos no son únicamente música, por lo que el DJ debe ser capaz de sentir al público y construir una dinámica que acompañe toda la experiencia.

Buscamos artistas capaces de crear una atmósfera, mantener la conexión con las personas asistentes y aportar una energía que encaje con el espíritu del evento.

También valoramos positivamente cuando el DJ está familiarizado con nuestra temática o con esta cultura y cuenta con una comunidad afín. Esto ayuda a que la atmósfera sea más natural y a que las personas se sientan cómodas dentro del espacio.

¿Crees que existe una diferencia entre pinchar en un club convencional y hacerlo en un evento S+?

Creo que sí existe una diferencia.

En un club convencional el DJ suele centrarse principalmente en la energía de la pista y en la música.

En un espacio S+, la atmósfera es más compleja y social. Las personas no solo vienen a bailar, sino también a interactuar, conocerse y explorar diferentes formas de conexión.

Por eso el DJ necesita comprender esa dinámica y entender que la música no solo construye la pista de baile, sino también el ambiente general de toda la noche.

Un buen DJ en este contexto sabe leer la energía de la sala, acompañar los distintos momentos de la experiencia y crear un viaje musical que permita que las personas se relajen, conecten y se sientan libres.

Al final, la música se convierte en una especie de lenguaje invisible que conecta a todas las las personas presentes.

Los performers tienen un papel muy visible dentro de Wet Playground. ¿Cómo seleccionáis a las personas que participan en el proyecto?

Contamos con un formulario específico para performers y recibimos muchas propuestas para participar en nuestros eventos.
Sin embargo, no aceptamos automáticamente a todas las personas que se presentan.

Para nosotros, la performance no consiste únicamente en subir a un escenario o realizar un espectáculo visual.

Dentro de nuestro formato, la performance también está relacionada con las prácticas, la transmisión de conocimientos y el tipo de experiencia que las personas pueden vivir durante el evento.

Por eso nos interesa conocer la experiencia de cada persona y entender si existe un interés real en compartir conocimientos y mostrar diferentes prácticas al público.

En nuestros eventos pueden encontrarse propuestas como shibari, wax play, electro play, masaje erótico, talleres sobre squirting y otras experiencias similares.

Son formatos que permiten que las personas no solo observen, sino que también aprendan y descubran nuevas formas de interacción.

Esta dimensión educativa es una parte importante del proyecto. Queremos que las personas puedan bailar, conocer gente, socializar y, al mismo tiempo, acercarse a nuevas experiencias y conocimientos.

Intentamos incorporar novedades en cada edición y mantener un equilibrio entre distintas disciplinas y prácticas.

Por eso seleccionamos a colaboradores, performers y facilitadores con mucho cuidado, buscando siempre personas que compartan la filosofía y los valores del proyecto.

Música, performances y público conviven en el mismo espacio. ¿Cómo conseguís que ninguno de esos elementos eclipse a los demás?

Siempre digo que los mejores eventos son aquellos que resultan difíciles de explicar después.

Simplemente sabes que lo has pasado bien, aunque no puedas señalar un único motivo.

Eso es exactamente lo que intentamos crear.

La música, las performances, las prácticas y las personas no existen por separado. Todos esos elementos forman parte de una misma atmósfera.

Para mantener ese equilibrio pensamos cuidadosamente cada detalle. Planificamos la programación, distribuimos las actividades en distintos espacios y buscamos que cada elemento complemente a los demás en lugar de competir por la atención de los asistentes.

Si alguien quiere bailar toda la noche, puede hacerlo.

Si prefiere descubrir una práctica, asistir a una performance o simplemente conversar con otras personas, también encontrará su lugar.

No queremos imponer una única forma de vivir el evento. Queremos ofrecer diferentes posibilidades para que cada persona construya su propia experiencia.

Quizás esa sea nuestra filosofía: no intentar sorprender con un único momento, sino crear una noche completa que se recuerde como una experiencia.

Música electrónica y cultura sex positive en Barcelona

Liderazgo femenino, género y comunidad

En BCNiS+ creemos que es importante dar visibilidad a las mujeres que lideran proyectos dentro de la escena S+, especialmente cuando hablamos de iniciativas que han contribuido a transformar la forma en que entendemos la noche, el consentimiento y la construcción de comunidad.

Liderar un proyecto S+ de gran tamaño implica tomar decisiones difíciles. ¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer ocupando ese lugar de responsabilidad?

La verdad es que para mí ha sido una experiencia muy interesante.

Dirigir un proyecto de este tamaño implica mucha responsabilidad, porque detrás de cada evento hay un equipo, un espacio, la seguridad de las personas y toda la atmósfera que se crea durante la noche.

A veces no es fácil.
Hay que tomar muchas decisiones, resolver situaciones inesperadas y tener siempre presentes muchos detalles al mismo tiempo.

Pero también es un proceso que disfruto mucho.
Me gusta crear espacios donde las personas puedan sentirse libres y donde, poco a poco, se forme una comunidad.

Como mujer, sí he sentido en ocasiones que hay que demostrar un poco más la capacidad de liderazgo o la seriedad de las decisiones, especialmente dentro de una industria nocturna que históricamente ha estado muy masculinizada.

Al mismo tiempo, cada vez veo a más mujeres liderando proyectos, creando espacios propios y ocupando posiciones de responsabilidad dentro de la escena.
Y eso me parece algo muy positivo.

Creo que las mujeres a veces tenemos una sensibilidad especial para percibir la atmósfera de un espacio, las dinámicas entre las personas y la energía que se genera dentro de un evento.

Y para este tipo de proyectos eso resulta especialmente importante, porque no se trata únicamente de organizar una fiesta, sino de crear un entorno donde las personas puedan sentirse seguras, abiertas y auténticas.

Para mí, más que un trabajo, es un proceso creativo: construir un espacio que inspire a las personas, las conecte entre sí y les permita descubrir algo nuevo sobre sí mismas y sobre quienes las rodean.

¿Has sentido que se te exige más o que se te cuestiona de forma distinta por ser mujer dentro de esta escena?

Si soy sincera, en algunos momentos sí he sentido que debía demostrar más la seriedad de mis decisiones o mi capacidad de liderazgo.

La industria del nightlife todavía conserva una presencia masculina muy fuerte y, a veces, algunas personas necesitan más tiempo para asumir que un proyecto de este tipo puede estar liderado por una mujer.

Pero con los años entendí que lo más importante es hacer bien el trabajo y ser constante.

Cuando las personas ven los resultados, la comunidad que se construye y la atmósfera que se genera en los eventos, muchas de esas dudas desaparecen por sí solas.

De alguna manera, también creo que ser mujer puede aportar ciertas ventajas en este contexto.

A veces tenemos una sensibilidad diferente para observar el espacio, entender cómo se sienten las personas y detectar dinámicas que pueden pasar desapercibidas.

Prestamos mucha atención a los detalles, a la comunicación y a la experiencia de quienes forman parte del evento.

Por eso nunca lo he vivido únicamente como una dificultad. También ha sido parte del proceso de construir Wet Playground y darle una identidad propia.

En un entorno donde se habla mucho de libertad y deseo, ¿crees que siguen existiendo dinámicas de género difíciles de desmontar?

Creo que la libertad, por sí sola, no elimina los estereotipos. Lo que hace es mostrarnos hasta qué punto siguen viviendo dentro de nosotros.

Incluso en un espacio sex positive, las personas llegan con su educación, su cultura, sus experiencias y sus propias ideas sobre cómo debería comportarse un hombre o una mujer.

Y eso es completamente normal. No podemos dejar todo eso en la puerta del club.

Sin embargo, creo que precisamente este tipo de espacios nos permite cuestionar esos roles y observarlos desde otra perspectiva.

Cuando lo más importante deja de ser el género de una persona y pasa a ser el respeto, el consentimiento y la comunicación abierta, muchos de esos estereotipos empiezan a perder sentido.

Para mí, un evento ideal no es un lugar donde todas las personas sean iguales.

Es un lugar donde cada persona puede ser auténticamente quien es y sentirse igualmente respetada.

Quizás esa sea la verdadera libertad.

¿Hay algún referente femenino o queer que te haya inspirado especialmente?

La verdad es que me inspiran muchas mujeres que crean sus propios proyectos y se atreven a hacer cosas nuevas.

Siempre me interesa observar a personas que construyen algo propio y siguen su propio camino.

Pero, si soy sincera, también me inspiran mis propias ideas y mi intuición sobre lo que quiero crear.

Para mí es importante no depender demasiado de las opiniones externas e intentar desarrollar aquello que realmente me parece interesante y auténtico.

Me gusta mucho ese proceso en el que una idea aparece, empieza a crecer y poco a poco termina convirtiéndose en un espacio capaz de reunir a personas a su alrededor.

Mirando atrás, ¿hay algo que harías de forma diferente en la manera de dirigir el proyecto?

Si soy sincera, veo todo como parte del proceso.

Cuando empiezas un proyecto es imposible saber exactamente cómo va a evolucionar.

Con el tiempo aprendes a planificar mejor, a gestionar tu energía de otra manera y también a confiar más en tu intuición.

Pero no diría que cambiaría algo radicalmente.

Precisamente a través de los experimentos, de los aciertos y también de los errores, el proyecto se ha convertido en lo que es hoy.

Para mí cada etapa ha formado parte del aprendizaje y del crecimiento.

Performances inmersivas en eventos sex positive de Barcelona

Entre Barcelona y Ámsterdam: el futuro de Wet Playground

Wet Playground no es solo un proyecto con base en Barcelona. También organizáis eventos en Ámsterdam. ¿Qué diferencias encuentras entre ambas ciudades?

Organizar eventos en Ámsterdam es una experiencia bastante diferente.

En los Países Bajos este tipo de cultura existe desde hace mucho tiempo, bastante antes de que nosotros empezáramos a organizar eventos allí, por lo que el público está muy familiarizado con este tipo de propuestas.

También cambian los espacios, la música y la forma en que las personas viven la experiencia.

En Ámsterdam los clubes suelen ser más grandes y tienen una estética más industrial.
Existe una gran atención a la música, la iluminación, los visuales y el diseño del espacio.

Si en Barcelona nuestros eventos tienen un ambiente más íntimo y cercano, casi como una atmósfera acogedora donde las personas pueden sentirse como en casa, en Ámsterdam todo se percibe de una manera más grande e intensa.

Al mismo tiempo intentamos mantener los elementos principales de nuestro concepto: la música, las zonas de juego, las prácticas y la filosofía que forman parte de la experiencia Wet Playground.

No organizamos eventos en Ámsterdam con tanta frecuencia —aproximadamente cada pocos meses—, por lo que cuando suceden suelen ser encuentros de gran formato y con muchísima energía.

Ahora una pregunta para mojarse: ¿Barcelona o Ámsterdam?

Es una pregunta realmente difícil.

A veces siento que Barcelona y Ámsterdam son dos mundos completamente diferentes.

Cada ciudad tiene su propio carácter, su propia energía y una comunidad distinta.

Pero me gusta pensar que Wet Playground es el puente entre ambas ciudades.

No intentamos hacer exactamente los mismos eventos en cada lugar.
Al contrario, buscamos mantener la esencia y la filosofía del proyecto permitiendo que cada ciudad las interprete a su manera.

Barcelona siempre será el lugar donde nació esta idea y donde empezó a construirse nuestra comunidad.

Ámsterdam, en cambio, me ha demostrado que esa misma idea puede crecer, evolucionar y encontrar su lugar dentro de una cultura completamente diferente.

Quizás ahí resida la belleza del proyecto: mantener la misma esencia aunque cambie la ciudad.

Mirando al futuro, ¿hacia dónde te gustaría que evolucionara Wet Playground? ¿Más ciudades? ¿Más formatos?

Siempre tengo un poco de miedo al momento en que la gente pueda predecir cuál será nuestro siguiente paso.

Quizás por eso estamos constantemente creando nuevos formatos y experimentando.

Me gusta que, después de cada evento, las personas se marchen pensando:
«¿Qué se les ocurrirá ahora?».

Por eso, en este momento, para nosotros no es tan importante llegar a más ciudades como seguir desarrollando nuevas ideas.

Nos interesa sorprender a nuestra comunidad y crear experiencias que todavía no existen.

Esta primavera lanzamos Speed Friending for Kinksters, un formato completamente nuevo para conocer gente.

No es el típico speed dating donde dos personas se sientan frente a frente para hacerse preguntas. Diseñamos la experiencia alrededor de juegos, dinámicas e interacción para que las conexiones surjan de una forma mucho más natural.

Ya hemos celebrado dos ediciones y la respuesta superó todas nuestras expectativas.

La acogida fue increíble y muchas personas ya nos están preguntando cuándo volverá en otoño.

También seguimos reinventando nuestras fiestas.

El pasado 24 de julio estrenamos una nueva Sex-Positive Pool Edition, con piscina, jacuzzi, zonas de juego y un concepto completamente diferente.

Queremos que cada Big Edition sea una experiencia nueva y no simplemente una repetición de la anterior.

A largo plazo, por supuesto, tenemos muchas ideas.
Pero creo que algunas es mejor dejarlas como sorpresa.

A veces, la ilusión por descubrir el siguiente capítulo es tan emocionante como el propio capítulo.

Para terminar, ¿qué te gustaría que las personas recordaran de Wet Playground?

Creo que el mejor cumplido que puede recibir un proyecto es cuando alguien compra una entrada sin saber exactamente qué va a pasar, pero confiando en que esa noche volverá a sorprenderle.

No creo que las fiestas cambien el mundo.
Pero sí creo que pueden cambiar una noche, un encuentro o incluso la vida de una persona.

A lo largo de estos años hemos visto historias realmente bonitas.
Personas que llegaron solas a uno de nuestros eventos y hoy construyen una vida juntas. Otras encontraron a sus mejores amistades. Y muchas nos han dicho que, por primera vez, sintieron que habían encontrado un lugar donde podían ser ellas mismas sin miedo a ser juzgadas.

Creo que son precisamente esas historias las que más me motivan a seguir creando este proyecto.

Y si has llegado hasta el final de esta entrevista, ojalá algún día nos conozcamos no solo a través de estas palabras, sino también en uno de nuestros eventos.

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