En la escena nocturna de Barcelona, el cruce entre arte, sexualidad y performance está ganando cada vez más espacio. Pero detrás de la estética, los tacones y la intensidad de los shows, hay discursos sobre identidad, consentimiento y libertad que no siempre se ven a primera vista.
¿Qué implica dedicarse a la danza erótica y al pole dance? ¿Cómo se construyen espacios sex positive realmente seguros? ¿Y qué hay detrás del trabajo de una performer en este tipo de eventos?
Hablamos con Sirey Zabeth, artista colombo-indígena y creadora de proyectos como Batalla de Tacones, Stri.Pcash y Kinky Barcelona, para entender cómo el cuerpo y la escena pueden convertirse en herramientas de expresión, comunidad y transformación.
De la danza clásica al pole dance
Para empezar, ¿cómo fue tu primer encuentro con la danza? ¿Hubo un momento en el que sentiste que sería tu estilo de vida?
Mi primer contacto con la danza fue en la infancia. Mi madre nos apuntó a mi hermana y a mí a ballet y también a danzas tradicionales de mi país. Empecé muy pequeña, con unos cuatro años, y estuve hasta los doce.
Fue una etapa bastante dura porque el ballet es muy exigente. Recuerdo profesoras muy estrictas, incluso comentarios sobre el cuerpo, porque veníamos de un entorno donde las bailarinas eran extremadamente delgadas.
En realidad, nunca pensé que la danza sería mi camino. Yo me estaba formando como actriz desde muy pequeña, así que todo mi recorrido iba más por ahí. La danza siempre estuvo presente, pero como parte de las artes escénicas en general. Por eso, de alguna forma, me sigue sorprendiendo haber terminado dedicándome a esto.
Migración, identidad y formación
Eres colombiana afincada en Barcelona. ¿Qué te trajo hasta aquí?
Yo me defino como colombo-indígena, una manera también de posicionarme desde lo identitario y lo ancestral. Es algo que he ido construyendo con el tiempo, investigando mis raíces y entendiendo de dónde vengo.
A los 18 años decidí emigrar porque tenía muchas ganas de formarme. Había ganado una beca para estudiar en Cuba, pero tenía que esperar, y yo no quería quedarme parada. Así que me fui a Buenos Aires, donde estudié actuación y dirección teatral.
Después quise seguir formándome y apliqué a varios másters en Europa. Me aceptaron en Madrid y en Barcelona, y finalmente vine aquí. Ahora mismo estoy haciendo un doctorado, así que mi vínculo con la formación sigue muy presente.
Danza erótica y pole dance: el punto de inflexión
Explícanos tu trayectoria y cómo acabaste en la danza erótica, el pole dance y los eventos sex positive.
Siempre tuve conexión con mi cuerpo y mi sexualidad, pero no la había explorado desde un lugar consciente ni profesional.
El pole llegó a mi vida a través del circo. Empecé a practicarlo y luego descubrí la modalidad en tacones. Ahí hubo un click muy fuerte: entendí que me gustaba bailar desde ese lugar, que me gustaba explorarme y que podía ser un espacio seguro para mí.
Cuando llegué a Barcelona empecé a trabajar de esto. En Argentina había trabajado más como actriz o en producción, pero aquí descubrí algo que me fascinó: ver cómo reacciona la gente cuando bailo.
Desde entonces me lo tomo muy en serio. Cada show tiene una temática, un vestuario, una intención. No me interesa solo que me miren, sino generar algo en el otro.
Performance y conexión con el público
Como artista, ¿planteas tu show de manera diferente según el contexto?
Sí, totalmente. El contexto influye, pero mi base siempre es performativa.
No hago simplemente un baile, construyo una experiencia. Pienso en qué quiero que pase y en qué quiero despertar en el público. A veces será más explícito, otras más sugerente, pero siempre hay una intención detrás.
También observo mucho cómo responde la gente. Para mí es muy importante esa relación, no es unidireccional.
Me interesa generar libertad en el otro. Que quien me vea pueda conectar con su sensualidad, con su deseo, con su cuerpo.
Vestuario y construcción estética
Tus vestuarios son muy potentes. ¿Cómo trabajas esa parte?
El vestuario es clave en mi trabajo. Cada show tiene una temática y trato de que siempre haya algo nuevo.
Trabajo con diseñadoras que ya conocen perfectamente mi esencia, como Studio Diabla y Black Cat (Witches and Bitches). Yo les doy la idea y ellas la materializan. Confío muchísimo en su trabajo.
También reutilizo piezas, pero las transformo con accesorios. Es una inversión importante, pero forma parte del personaje.
Pole heels: técnica y estilo
Hablemos de los tacones… ¿cuántos tienes y cómo los eliges?
Tengo unos 22 pares y una obsesión bastante clara (risas).
Uso distintos tipos según lo que necesite: botas altas, sandalias, botines… Cada uno tiene una función. Por ejemplo, las botas sujetan más el tobillo, mientras que las sandalias requieren más fuerza.
Voy eligiendo según el mood o el tipo de show.
Batalla de Tacones: repensar el pole
Batalla de Tacones es uno de tus proyectos más conocidos. ¿Cómo nace?
Nace desde una incomodidad. Empecé a participar en competiciones de pole y vi mucha segregación hacia las strippers y trabajadoras sexuales.
Eran espacios muy normativos, donde no me sentía representada.
Para mí, la esencia del pole viene del strip: la improvisación, la conexión, la actitud. Así que decidí crear un evento donde eso fuera lo central.
Batalla de Tacones es un espacio donde el público decide, donde importa la conexión más que la perfección técnica.
Stri.Pcash: romper estigmas
¿Y Stri.Pcash?
Nace desde la necesidad de romper prejuicios.
Hay mucha estigmatización hacia la figura de la stripper, y la gente no entiende todo lo que hay detrás: las historias, la formación, la complejidad del trabajo.
Queríamos abrir esa conversación y mostrar que somos personas con recorrido, con contexto y con capacidad de decisión.
Kinky Barcelona y los espacios sex positive
Hablemos de Kinky Barcelona. ¿Cómo surge?
Surge al ver que muchas cosas no estaban funcionando en los espacios que habitamos.
Queríamos crear un espacio sex positive más seguro, hecho por mujeres, con protocolos reales y adaptados.
También queríamos incorporar nuestra identidad latina, algo poco presente en estos entornos. Por eso incluimos elementos como música urbana o dinámicas culturales propias.
Si tuvieras que definirte en una frase…
Para mi es muy importante que se me conozca como Sirey Zabeth.
Son nombres de diosas latino-americanas, Sirey es la diosa protectora de los indígenas desvalidos y Zabeth es la diosa guerrera.
Tiene que ver con mi identidad, con lo ancestral, con esa idea de crear espacios donde la gente se sienta cuidada.
En resumen, Sirey congrega, protege y es justa.
Consentimiento en eventos sex positive
¿Cómo ves la gestión del consentimiento en estos espacios?
Es fundamental, pero no se entiende realmente.
Muchas personas no saben lo que significa, y cuando pones un límite, se lo toman como algo personal.
En general, la gestión del consentimiento en eventos sex positive es bastante deficiente: faltan protocolos, formación y seguimiento.
Límites en escena
¿Qué prácticas de consentimiento aplicas en tus shows?
Trabajo con gente de confianza cerca del escenario y con límites claros previamente establecidos.
También me comunico con el público, incluso durante el show.
Uso mucho el ejemplo: cuando alguien interactúa bien, el resto aprende.
Si alguien cruza un límite, reacciono en directo. A veces desde lo pedagógico, otras de forma más clara. Es parte del trabajo sostener eso.
Gestión de conflictos
¿Crees que se gestionan bien los incidentes en los eventos?
Se podría hacer mucho mejor.
Muchas veces se expulsa a la persona y ya está, pero no hay un proceso educativo ni de reparación.
Se necesitan equipos formados, protocolos claros y herramientas como puntos violeta bien implementados.
Primer contacto con espacios sex positive
¿Qué le dirías a alguien que va por primera vez?
Que investigue bien, que entienda a qué tipo de evento va y que empiece por espacios más suaves.
Y sobre todo, que se acerque a los performers si tiene dudas. Somos quienes mejor podemos acompañar en ese momento.
Cuidado y sostenibilidad
Tu ritmo de vida es intenso. ¿Cómo te cuidas física y mentalmente?
Es una vida bastante caótica, porque trabajo cuando los demás están de fiesta.
Por eso me cuido mucho: entreno, hago pole, cuido la alimentación e invierto en masajes.
En mi tiempo libre prefiero cosas tranquilas.
Futuro y visión
Para cerrar, ¿qué planes de futuro tienes?
Seguir desarrollando mis proyectos: Batalla de Tacones, Stri.Pcash y Kinky.
También mejorar a nivel técnico y creativo, y seguir aportando a la escena desde la educación y el reconocimiento del trabajo que hay detrás.
Quiero poner en valor el trabajo de muchas personas que dan su cuerpo para crear estas atmósferas. No es fácil sostener esa exposición, y seguimos enfrentándonos a mucho estigma.
Un aplauso a todes mis compañeres trabajadoras sexuales y strippers.




