Mujeres explorando la no monogamia y los vínculos conscientes.

Más allá de la monogamia: libertad relacional y escena Sex Positive

Más allá de la monogamia y la no monogamia existe una pregunta fundamental: ¿cómo queremos relacionarnos? Ginger reflexiona sobre libertad relacional, vínculos conscientes y la posibilidad de elegir nuestros propios acuerdos.

Más allá de la monogamia: libertad relacional y escena S+ 

Hablar de libertad dentro de la escena Sex Positive suele llevarnos rápidamente al terreno de los deseos, la sexualidad y la posibilidad de explorar aquello que quizá durante mucho tiempo se nos dijo que no debíamos querer.

Hablamos de consentimiento, de límites, de sexualidades diversas y de espacios donde poder vivir nuestro deseo con menos juicios y más autonomía.

Pero hay una conversación que quizá merece ocupar también un lugar central: ¿cómo queremos relacionarnos?

Hoy tenemos con nosotros de nuevo a una invitada que ya es conocida de la casa, Ginger, que nos ofrece una visión de estos retos relacionales con los que nos encontramos hoy en dia. 

ARTICULO Ginger – “Una mirada relacional a la escena S+”

Mujeres disfrutando modelos relacionales no tradicionales.

¿Y si el problema no es la monogamia ni la no monogamia, sino que nunca nos enseñaron a elegir?

Vivimos en una época en la que tenemos más opciones que nunca para relacionarnos. Monogamia, relaciones abiertas, poliamor, anarquía relacional… Las etiquetas se multiplican y con ellas los debates sobre cuál es la mejor forma de amar.

Sin embargo, hay una pregunta que pocas veces nos hacemos:
¿Estoy eligiendo realmente cómo quiero relacionarme o simplemente estoy reproduciendo un modelo que alguien eligió por mí?

Y cuando hablo de relaciones no me refiero únicamente a quienes tienen pareja. También habló de las mujeres que están solteras, de las que están explorando nuevas formas de vincularse, de las que han decidido priorizarse durante una etapa de su vida o de las que, sencillamente, no sienten que una relación de pareja sea el centro de su bienestar.

Porque relacionarnos no es solo tener pareja. También es la manera en que nos vinculamos con nosotras mismas, con nuestras amistades, con nuestra familia y con nuestro deseo de compartir o no compartir la vida con otras personas.

El piloto automático relacional

Desde pequeñas absorbemos mensajes sobre el amor y las relaciones. Los vemos en casa, en las películas, en las canciones y en las conversaciones cotidianas.

Aprendemos cómo debería ser una relación, qué significa el compromiso y cuáles son los supuestos pasos que debemos seguir para sentirnos completas.

Y así, muchas veces, acabamos viviendo vínculos desde el piloto automático.

Algunas personas eligen la monogamia porque creen que es lo correcto.
Otras se acercan a modelos no monógamos porque creen que representan una mayor libertad.
Y otras permanecen solteras porque sienten que ninguna de las opciones conocidas les encaja.

Pero en todos los casos puede ocurrir lo mismo: que estemos siguiendo un camino sin habernos detenido a preguntarnos si realmente responde a quienes somos hoy.

Las expectativas heredadas

Una de las cosas que más observo acompañando a mujeres es el peso de las expectativas.

No solo las expectativas tradicionales, sino también las modernas.

Durante años hemos escuchado cómo debía ser una buena pareja. Ahora, en algunos espacios, también encontramos mensajes sobre cómo debería ser una persona libre, consciente o deconstruida.

Y a veces cambiamos de modelo sin cambiar de libertad.

Seguimos intentando encajar.

Seguimos buscando la manera correcta de relacionarnos.

Seguimos pensando que existe una etiqueta capaz de definirnos para siempre.

Mujeres explorando relaciones abiertas y libertad relacional.

Más allá de la exclusividad sexual

Existe una idea muy extendida que merece ser revisada: creer que la libertad relacional depende exclusivamente de si existe o no exclusividad sexual.

Como si una relación fuera tradicional por ser exclusiva o libre por no serlo.

Pero la realidad es mucho más amplia.

He conocido relaciones sexualmente exclusivas construidas desde la comunicación, la honestidad, la autonomía y acuerdos elegidos conscientemente.

Y también he conocido relaciones abiertas que seguían reproduciendo dinámicas rígidas, expectativas heredadas o acuerdos que nunca llegaron a cuestionarse.

La exclusividad sexual es solo uno de los muchos acuerdos posibles dentro de un vínculo.

No determina por sí sola la libertad, la profundidad ni la calidad de una relación.

Porque una relación puede ser profundamente libre siendo exclusiva.

Y puede ser poco libre aunque no exista exclusividad.

La libertad relacional no consiste en hacer lo mismo que otras personas ni en cumplir con una determinada etiqueta. Consiste en poder elegir.

Elegir una y otra vez

Hay algo que me parece especialmente importante recordar:
No tenemos por qué querer lo mismo toda la vida.

Lo que hoy nos resuena puede no ser lo que necesitemos dentro de cinco años.

Podemos atravesar etapas en las que deseamos construir una relación de pareja estable y exclusiva. Otras en las que sentimos curiosidad por explorar. O momentos en los que queremos priorizar nuestra independencia, nuestros proyectos o simplemente disfrutar

de nuestra propia compañía.

Y todas esas opciones son válidas.

La verdadera libertad no está en defender un modelo concreto.

Está en permitirnos escuchar lo que necesitamos en cada momento de nuestra vida y actuar en coherencia con ello.

Mujeres reflexionando sobre relaciones abiertas y no monogamia.

Construir relaciones a medida

Quizás la pregunta no sea si la monogamia es mejor que la no monogamia.
Quizás tampoco se trate de encontrar la etiqueta perfecta.

Quizás la pregunta sea:
¿Cómo quiero relacionarme hoy?
¿Qué acuerdos tienen sentido para mí?
¿Qué necesito para sentirme en paz?
¿Qué me acerca a la mujer que quiero ser?

Porque las relaciones más libres que he conocido no son necesariamente las que siguen un modelo determinado.

Son las que se construyen desde la honestidad, la comunicación y la capacidad de revisar lo que ya no encaja.
Al final, la libertad relacional no consiste en tener más o menos exclusividad sexual.

Consiste en tener más capacidad de elección, más consciencia y más permiso para construir vínculos que se parezcan a quienes somos, sin necesidad de encajar en ninguna etiqueta.

Y quizás ahí, precisamente ahí, es donde empieza la verdadera libertad.

 

Ginger Mentoring
Mentora en libertad relacional y vínculos conscientes para mujeres diversas. 
Web: https://gingermentoring.com/

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