Hoy tenemos el placer de hablar con Myriel Monastic, una de las mujeres mas inspiradoras dentro del panorama de los eventos S+ en Barcelona. Myriel ha pasado por tantos roles dentro de la escena S+ que no se por donde empezar.
Diseñadora de formación y creadora de su propia marca de ropa de látex, Myriel ha trasladado su mirada personal al mundo del ocio alternativo, convirtiendo espacios en lugares donde la música, el fetiche, el estilo y la libertad coexisten.
Con paso firme, ha sabido transformar la escena S+ en Barcelona con sensibilidad y estilo.
Su toque integra creatividad y seguridad, esa seguridad femenina que a veces falta en el panorama del clubbing.
En esta entrevista, Myriel nos comparte su trayectoria, su visión sobre la música y la escena S+, y como lo hace para crear espacios bonitos y seguros donde cada persona puede sentirse libre.
Hola Myriel, primero de todo, muchas gracias por tu tiempo y por responder a nuestras preguntas. Me gustaría empezar hablando un poco de ti para que nuestros lectores te conozcan un poquito más, y de tu trayectoria.
Llegué por primera vez a Barcelona hace 11 años, durante unas prácticas mientras estaba estudiando. Me enamoré completamente de la ciudad — la gente, la energía, el ambiente. Siempre supe que quería volver. De hecho, mi primer tatuaje fue “BCN”, porque quería manifestar que regresaría algún día.
No fue inmediato. En realidad, tardé ocho años. En ese momento era muy difícil encontrar trabajo aquí. Pero finalmente, en 2023, volví para hacer un máster — en parte porque todavía no había oportunidades laborales y pensé: “Bueno, haré otro máster para poder volver”. Y desde entonces, llevo tres años viviendo aquí.
Estudié moda. Tengo un Bachelor of Arts en Fashion por una universidad en Alemania y más tarde hice un máster en Fashion Creative Direction en Barcelona. También cursé un máster en Fashion Tech Innovator. Supongo que simplemente me encanta aprender cosas y mantenerme activa, me aburro con facilidad.
¿Cómo acaba una diseñadora de moda gestionando espacios sex-positive?
Siempre he sido muy fiestera. Fui a mi primera fiesta BDSM hace 17 años. Era muy joven y fui sola. No era exactamente una sex party, era un evento BDSM, y yo era bastante inocente, pero sentí una atracción inmediata hacia ese mundo.
No conocía a nadie en la escena, así que tuve que ir sola. De hecho, me gusta ir sola a las fiestas porque me permite explorar con libertad. Y esa primera noche sentí algo muy fuerte: llevaba corsé, tacones, medias — prácticamente lencería — y nadie me miró de forma irrespetuosa. Nadie me tocó.
Nadie me acosó.
En fiestas “normativas” eso ocurre mucho más. El nivel de respeto en las sex-positive o BDSM es muchísimo mayor. Sentí que podía ser yo misma.
Durante los siguientes 17 años asistí a muchos clubs y eventos kinky por toda Europa, especialmente en Berlín. Llevo yendo a KitKat unos 12 años, de forma bastante regular. También exploré escenas en Ámsterdam, Copenhague y otras ciudades europeas. Me sumergí completamente en esa cultura.
En algún momento me di cuenta de que también disfrutaba organizando fiestas. Empezó con house parties en mis años de estudiante, encuentros normales que, de alguna forma, siempre acababan evolucionando hacia algo más sensual o sexual. No sé, quizá llevo esa energía (ríe). Pero nunca me planteé trabajar profesionalmente en el ocio nocturno. Yo era la que iba de fiesta, no la que organizaba. Aunque a veces bromeaba con que era tan buena saliendo que deberían pagarme por ello.
Cuando llegué a Barcelona hace tres años, prácticamente no había nada en la escena S+. Entonces vi un anuncio en Instagram de una fiesta techno con dress code en Sitges. Allí conocí a las primeras personas de la escena local. Mi plan era quedarme dos horas porque no conocía a nadie y, en realidad, soy bastante tímida socialmente. Pero me lo pasé tan bien que me quedé hasta el final.
Después de eso empecé a ir a todos los eventos y a todas las fiestas kinky que encontraba. Publicaba mucho sobre ellas. Entonces alguien se puso en contacto conmigo: tenían un pequeño bar y querían organizar fiestas kinky allí. Me preguntaron si quería crear mi propio concepto.
Me sorprendió… ¿por qué yo? Pero pensé: ¿por qué no? Desarrollé un concepto, lo presenté y les encantó. Entonces me propusieron gestionar todo el espacio. Ese fue Elysium, el primer lugar que dirigí. El nombre salió de mí. Toda la identidad vino de mi imaginación.
Por desgracia, cerró un mes después de que me fuera. Pero durante mi tiempo allí lo construí exactamente como lo imaginaba: elementos dorados, toques personales, sesiones de fotos de mi mejor amiga con diseños de látex en las paredes. Todo tenía personalidad. Puse muchísima pasión en ello.
Empezamos poco a poco. Mi primer DJ fue Kleyver. En ese momento ninguno de los dos era conocido. Él tocaba toda la noche. Fuimos construyendo una pequeña pero bonita comunidad. Al ser un espacio reducido, era más fácil de controlar y teníamos una buena estructura de awareness. Se sentía cercano y seguro.
Después de tres meses, Imperial se puso en contacto conmigo. Necesitaban una nueva directora. Lo vi como una oportunidad de crecer. En Elysium, incluso llegué a pagar al equipo de mi propio bolsillo porque creía en el proyecto. Pero construir una comunidad requiere tiempo, y esperaban resultados económicos demasiado rápido.
¿Qué diferencias encontraste entre gestionar un espacio pequeño y un club grande?
Me gustan ambos, pero realmente me encantan las “grandes fiestas”.
En Elysium todo era muy personal. Conocía a cada persona que venía. Podía hablar con todo el mundo. Esa cercanía es muy valiosa porque tanto clientes como equipo ven cosas que tú no ves. El feedback es esencial.
En Imperial, la escala permite ideas más grandes: DJs más importantes, producciones más complejas, más recursos.
Es como crear una colección de moda: todo tiene que encajar — la música, la identidad visual, los performers, la iluminación.
¿Hay paralelismos entre crear una colección de moda y diseñar la experiencia de un club?
Sí. Todo necesita coherencia. Y tienes que pensar en muchos aspectos diferentes.
Cuando llegué a Imperial implementé muchos cambios: rediseñé espacios para crear continuidad visual, alineando materiales y elementos como neones para que todo tuviera intención. Repensé las zonas de cruising para hacerlas más inclusivas y funcionales. Añadí áreas con camas. Cambié completamente el concepto de iluminación, creando una estructura tipo jaula frente al DJ para una experiencia más inmersiva.
¿Y en cuanto a seguridad y awareness?
La seguridad es mi prioridad. Como mujer que lleva años en esta escena, sé lo importante que es.
Reforcé el equipo de seguridad y trabajé con personal de awareness de confianza.
Mejoramos la comunicación con canales de Telegram, publicaciones claras sobre dress code y normas, y una aplicación más estricta.
Para mí, el dress code es esencial para el ambiente.
Si alguien se siente expuesto y otras personas van vestidas de forma casual, se rompe la sensación de seguridad. Por eso fui más estricta.
También introduje pop-ups de diseñadores locales en la entrada para apoyar marcas pequeñas. Organicé desfiles porque la moda es parte clave de la escena S+.
Lanzamos Kinky Wednesdays y workshops educativos, incluyendo sesiones para principiantes, talleres de BDSM y shibari. La educación en consentimiento y respeto es fundamental. No basta con abrir un espacio: hay que acompañar a las personas.
Incluso los pequeños detalles importan — como sustituir bolsas de plástico por bolsas de satén personalizadas. El secreto está en los detalles.
Te defines como ex “party girl”. ¿Cómo es tu relación a la música electrónica?
Voy a muchos eventos para inspirarme. Me inspiro en festivales como Time Warp, Skin en Madrid y otras producciones europeas. Es importante observar iluminación, escenografía y atmósfera.
Cuando voy a otros eventos puedo soltarme, pero cuando soy responsable de un espacio, me mantengo profesional. No puedes ser un espacio seguro si pierdes el control.
¿Crees que distintos géneros musicales atraen a distintos públicos?
Totalmente. El hard techno atrae a un tipo de público, el psytrance a otro.
Programo diferentes géneros para atraer nuevas personas y evitar la repetición.
Una escena necesita movimiento, caras nuevas, energía nueva.
Mi objetivo siempre ha sido abrir mentes. Mostrar lo que se siente al experimentar libertad en un entorno seguro.
¿Hay suficientes mujeres en puestos de liderazgo en el ocio nocturno?
No, para nada. No hay suficientes.
He intentado contratar mujeres en posiciones clave porque entienden mejor lo que viven otras mujeres en la noche.
La representación es fundamental.
¿Cómo valoras la escena S+ en Barcelona y en España?
La escena en España todavía es muy joven y hay mucho margen de desarrollo y educación. Apenas estamos empezando a ampliar la diversidad de formatos de fiestas kinky, y aún hay muchísimas posibilidades por explorar.
En Alemania, por ejemplo, hay formatos mucho más específicos. El público está mucho más familiarizado con las normas y la cultura, hasta el punto de que herramientas como las pulseras ya no son necesarias en muchos eventos.
¿Qué crees que falta en la escena S+ de Barcelona?
Más diversidad de conceptos y más espacios educativos donde aprender sobre consentimiento, comunicación y cultura kink. A medida que crezca la comunidad, me gustaría ver eventos más especializados y entornos aún más seguros.
¿Qué consejo les darías a las mujeres que quieren lanzar proyectos en la escena S+ o nightlife?
Sé fiel a tus valores y no dejes que nadie te haga dudar. Entra en una sala con la misma energía que quieres crear en tus eventos. Y lo más importante: no creas que necesitas a un hombre para cumplir tus sueños. Puedes hacerlo tú sola.
¿Nos podrías explicar un poco tus planes de futuro?
Quiero centrarme en mi marca de látex, LX.NSTY, que he dejado un poco de lado el último año. También sigo organizando BERLINA una vez al mes. Y hay cosas nuevas en camino… pero aún no puedo desvelarlas.
Y ya para terminar, que consejo le darías a alguien que nunca ha ido a un espacio S+
Lo primero: ve sin expectativas. No pienses que vas a tener sexo automáticamente. Infórmate bien sobre las normas y el dress code. Si no te sientes segurx, empieza por un evento social como Kinky Academy. Es una buena forma de conocer el espacio y la comunidad sin presión. Y cuando vayas a una fiesta: respeta, observa, relájate y déjate llevar por la experiencia de libertad que ofrece el espacio.
Pues hasta aquí hemos llegado Myriel, muchas gracias por tu tiempo y esperamos verte de nuevo muy pronto 🙂




