Kinky Academy Imperial Barcelona.

Kinky Academy en Imperial: Lujuria y comunidad

Desde hace unos meses, los miércoles no son un dia cualquiera. Cuando la ciudad todavía va con prisas y el fin de semana parece lejos, Imperial abre sus puertas para recibirnos sin maquillaje, sin dress code y con la mochila del trabajo.
Sin esa energía que genera saber que te espera una larga noche por delante. 

Cruzamos el mítico pasillo rojo, igual de magnético que siempre, pero esta vez no conduce a una fiesta, sino a otra cosa más silenciosa, más íntima, pero igual de excitante.
Conduce a un espacio de conversación, de aprendizaje, de compartir en comunidad.

Imperial, espacio del que ya hemos hablado otras veces por sus eventos S+, lleva meses abriendo sus puertas los miércoles y cede parte de su laberinto a Kinky Academy, una propuesta pensada para que la comunidad se encuentre desde otro lugar: talleres, charlas, encuentros educativos y de ocio que amplían la escena más allá del baile y la noche.
Se trata de encuentros gratuitos, en horario de tarde (de 20 a 22). Si quieres saber la programación, solo tienes que consultarla en la web de Imperial. 

Un gesto sencillo, pero muy necesario.
Porque la cultura S+ no solo se vive en la pista de baile o en la zona de juegos.
Es fundamental aprenderla y compartirla. 

El proyecto empezó a finales de 2025 y la acogida fue tan grande que el primer encuentro de 2026 reunió a más de 65 personas. Algo se está moviendo cuando tanta gente decide venir a un club sin música alta ni luces estroboscópicas, solo para escuchar, compartir y experimentar.

Esta vez el taller formaba parte de una serie de siete sesiones guiadas por Anubis, DOM profesional y propietario de Tabü, sex shop especializado en Vilanova i la Geltru, que ha diseñado todo el recorrido alrededor de los siete pecados capitales

Este miércoles, exploramos la lujuria. 

Pero no la lujuria como exceso.
Sino como una forma de sostener el deseo.

Durante dos horas, Anubis nos invitó a repensarla desde otro ángulo: el placer no está en darlo todo de golpe, sino en dosificar, sugerir, dejar con ganas de más. En la tensión previa. En el casi, pero no. 

En ese filo donde el cuerpo anticipa.

A partir de ahí, el espacio se convirtió en un pequeño laboratorio sensorial. Anubis nos explico diferentes recursos y probamos herramientas de privación, juegos de tacto, ritmos, pausas. Hablamos de límites, comunicación y seguridad.
De cómo el consentimiento no es un trámite, sino el lenguaje base de todo.

Kinky Academy Imperial Barcelona.

Y, como suele pasar en estos entornos, los conejillos de Indias no tardaron en aparecer. Personas del público, miembros de la comunidad, se ofrecieron a subirse al frente, dejándose guiar, explorando delante de los demás con una naturalidad que fuera de aquí podría parecer impensable.
Pero aquí no hay morbo extraño:
Hay exhibicionismo.
Hay voyeurismo.
Pero ante todo, hay confianza, límites y cuidado. 

Entre las herramientas que Anubis fue mostrando aparecieron floggers, látigos, cuerdas… y algunos clásicos que despiertan curiosidad inmediata, como las velas de wax play o los cuchillos pensados para knife play, siempre desde la técnica y la seguridad.


Más pedagogía que espectáculo.
Más conciencia que impacto. 

Y, casi sin darnos cuenta, el taller terminó convirtiéndose en algo más que una clase.

Fue un reencuentro.

Caras conocidas de fiestas, promotores, performers, curiosos, veteranos, gente nueva que llega con timidez y se va con teléfonos guardados y planes para el próximo evento. Sin la presión de la pista, sin el volumen atronando, donde hay espacio para hablar y conocerse de verdad.

Para conectar distinto.

Y ahi hay algo muy importante: la escena S+ no se construye solo de noche.

Se construye también en estas tardes tranquilas, en círculo, compartiendo saberes, preguntando sin vergüenza, aprendiendo a tocar —y a no tocar— mejor.

Y eso, al final, es lo más sex positive de todo.