Cuando hablamos de dress code, moda y accesorios, da la impresión de que la balanza esta claramente desequilibrada: la oferta para masculinidades (especialmente para hombres cis, cuerpos normativos o no normativos) sigue siendo limitada, repetitiva o poco pensada desde la identidad y la originalidad.
Para poner solución a este desequilibrio, aparece Studio Min, una marca online centrada en ropa y accesorios masculinos, que entiende la moda no solo como vestimenta, sino como herramienta de expresión y presencia. Lo que ofrecen esta pensado para encajar con la escena S+, con el fetish, con el clubbing y con una masculinidad que no tiene por qué ser rígida, silenciosa o invisible.
Hoy hablamos con el equipo detrás de Studio Min para entender cómo se construye una propuesta de moda masculina en un entorno donde históricamente ha habido poca oferta, qué demandas reales existen desde la comunidad S+, y qué implica diseñar para masculinidades que quieren ocupar el espacio con intención.
Primero de todo, muchísimas gracias por vuestro tiempo y por contestar a nuestras preguntas.
Antes de hablar sobre MIN, nos podríais explicar un poquito quienes sois y algunas curiosidades para que os conozcamos mejor.
Somos W & Andrea; ambas venimos de Perú pero nos conocimos aquí, en Barcelona, a través de amistades comunes.
A: Yo viví cerca de 10 años en Japón y estuve trabajando en ventas de artículos otaku de segunda mano. Trabajar cerca alguna de mis pasiones, aunque subordinada, siempre ha sido un punto de necesidad muy fuerte para mí. El tema de la migración nunca me había dado ninguna dificultad hasta que en Tokio conocí a mi pareja y tuve que reconsiderar en qué punto del planeta deberíamos ubicarnos, siendo yo de Perú y ella de Italia. De esta manera se decidió por Barcelona, lo cual nos ha dado un reajuste interesante. Gracias a esta reubicación, empecé a plantearme que lo próximo a explorar es el emprendimiento propio. Sacar adelante algo donde me permita tomar un control más creativo y pueda expresarme más por diferentes medios. Después de formar Studio/MIN, he vuelto a trabajar en lo que me había formado inicialmente, que es comunicación audiovisual, edición y fotografía: !me encanta tomar fotos a mis guapos modelos!
W: En Lima, siempre me dediqué a trabajar para grandes compañías. Esos empleos, me permitieron explorar espacios de artivismo, activismo y cultura, pudiendo producir mis propios eventos de la mano de performers independientes, y descubriendo que existía todo un submundo under que no tenía suficiente espacio para crecer en una ciudad tan clasista y cucufato como lo es Lima. En ese contexto era imposible vivir del arte, y crecí mucho en el ambiente corporativo, pero llegué a mi techo y necesitaba formarme en un máster para seguir ascendiendo; así que vine a Barcelona a estudiar uno. Aquí pude reconectar con muchas de las cosas que ya hacía en Lima, pero como espectadora y me decidí por montar algo propio, así nació STUDIO/MIN. Después de dirigir equipos multidisciplinarios para grandes compañías, ¿por qué no podía aplicar todo eso a la mía?
Studio Min nace como una marca online centrada en ropa masculina. ¿De dónde surge la idea y qué vacío detectasteis en el mercado?
Cada una, por su lado, ha trabajado muchos años en los rubros de venta y marketing pero en nómina de otras empresas, lo que nos hacía sentir limitadas en nuestro crecimiento personal y económico. A partir de eso, llevábamos un tiempo hablando de no querer seguir trabajando para alguien más, de montar algo propio; algo que nos nace a las dos gracias al ambiente innovador y competitivo de la ciudad.
W: Particularmente, yo solía asistir a los eventos S+ con mi pareja y en estos ambientes era muy difícil poder encontrar prendas fetish que no se leyeran automáticamente como “gay”. Entendamos que hay varones que aún no están dispuestos a explorar formas de expresar su masculinidad, porque las opciones que les ofrece el mercado son de 0 a 100 o no calzan en el deseo que buscan evocar al asistir a espacios S+, considerando, también, que las propias prendas, en el lenguaje de estos ambientes, comunican intenciones, disposición, gustos, etc.
Si llevas ciertas prendas, puede que quienes se te acerquen sean chicos en vez de chicas. Venir de un contexto machista como lo es el peruano (limeño) nos permite abrirnos a la curiosidad y adentrarnos a los espacios S+ que se presentan como seguros. En ese sentido, pertenecer a una comunidad que se cuida y protege, nos ha permitido pensar en montar un negocio orientado a un público desatendido.
A: W me invitó a observar estas fiestas en Barcelona de cerca, algo que no era nuevo para mí pero sí en el contexto de club/evento a gran escala. Mi experiencia se limitaba a unos pocos ambientes underground de Japón que se organizaban como performances a las que presenciar, más que eventos a los que experimentar. Así también, en mi experiencia personal, siempre había algo que faltaba en los clubes tradicionales que no me apetecía. Asistir a estos eventos kinky/s+ fue algo que me abrió los ojos a una experiencia que solucionaba esa carencia que sentía. Lo cierto es que, como en todo mercado, alguna falta se notaba que no me afectaba a mí directamente pero sí a amigos míos varones que venían por primera vez a acompañarnos y tenían claras limitaciones sobre lo que podían vestir y sobre todo que los hiciera sentir cómodos en su nueva imagen.
Aquí no solo pierde el hombre sino también su acompañante: ¿Cómo puede lucirse su pareja totalmente guapa y maquillada si él, su complemento, no tiene qué vestir para la noche? Puntos a los que apunta Studio/MIN.
En vuestra experiencia, ¿por qué creéis que históricamente ha habido tan poca oferta de ropa y accesorios pensados específicamente para hombres en espacios S+?
Tiene mucho que ver con la creencia de que las mujeres siempre deben tener un papel de sumisión, por lo tanto los varones siempre tendrán un papel dominante. Es así que no se concibe que un varón deba vestirse para seducir, complacer o servir.
En cambio, una mujer sí porque es lo “natural”, lo sugerido, lo normativo.
Sin embargo, si retrocedemos un poco y vamos a los tacones, el maquillaje, las pelucas, y los corset, podemos ver que históricamente se utilizaron para demostrar poder y posición. Hasta que los mismos varones decidieron que esto ya no representaba poder y por lo tanto se empezó a feminizar; así estos fueron cedidos a la mujer. Con todo ese contexto, los varones, perdieron estos elementos que les permitían expresar no sólo su identidad, sino también su sexualidad. Eso se ha traducido en una oferta pobre y limitada, porque la misma socialización los ha empujado a creer que no pueden permitirse utilizar estas prendas o accesorios porque son “gay”.
Muchas veces, las parejas compuestas por un hombre y una mujer, buscan “salir de la rutina” y lo único que encuentran son cosas para que ella se vista y/o el la someta. Pensemos, en cambio, en un hombre soltero que quiere experimentar o divertirse en un espacio S+, es bastante más complicado. Es más difícil atreverse a buscar prendas y accesorios sin sentirse juzgado o sin saber por dónde empezar.
¿Qué papel puede jugar la ropa en cómo un hombre se siente deseante, visible o seguro dentro de un espacio sex positive?
Tomando el ejemplo de nuestro amigo que asistía por primera vez a un espacio s+, hay que saber que aún las personas con mucha confianza en su aspecto y con suficiente capacidad para desenvolverse, pueden flaquear a la hora de adentrarse a estos espacios.
Ya el conocimiento que en estos eventos el nivel de presentación y juego sexual se eleva, puede atentar contra las preconcepciones de cómo uno mismo participa y demuestra su disposición.
La ropa no es solo una prenda sobre tu cuerpo, es un mensaje de cuánto te atreves, de qué rol cumples en el juego y es tu punto de partida para codificar a quién y qué quieres esta noche.
Los roles para sexo también se revelan según el material o detalles de confección que tu vestimenta incluya y cuánta atención hagas sobre la funcionalidad de tu prenda: más fácil de quitar, más adapta para jugar, mayor o menor exposición de tu cuerpo y dónde o cómo se acentúa mejor una zona del cuerpo que quieres lucir.
La otra cara de la moneda expone también que muchísimos hombres no saben comportarse con los códigos de estos espacios. O más bien, asumen que no necesitan vestirse así para conseguir sexo; existe la presuposición que todo sucederá inmediato y de facto. Una falta que pesa desde la entrada del evento es asumir que el dresscode tiene poca importancia para los que están dentro, total lo que se busca es sexo. NO. Cómo un hombre se viste no sólo le sirve a él sino también a quien lo ve.
¿Hacéis todos los diseños que ofrecéis vosotras mismas o colaboráis con otres diseñadores?
Actualmente, estamos haciendo la transición de la primera a la segunda fase de crecimiento en un plan de tres fases que nos hemos planteado: la primera, importación; la segunda, intervención y la tercera, confección.
En la primera fase trabajamos la inspiración, la cual nace de una curación de estilos y combinaciones propuestas de productos seleccionados, acercándonos poco a poco a definir los materiales que nos gustan. En esta segunda fase, nos adentramos a mejorar la oferta con nuestro toque personal, estilizar y elevar la prenda existente, permitiéndonos experimentar qué podemos lograr creativamente.
Una vez nos sintamos más en confianza con los resultados de las intervenciones, estaremos trabajando en los pasos para llegar a nuestra tercera etapa de confección.
Siempre tuvimos la visión de llevar Studio/MIN al punto creativo, pero nos hemos planteado de manera realista que para llegar a ello, debemos alimentar el aprendizaje a través de trabajos propios como colaborativos.
Esta segunda parte se verá reflejada en el lanzamiento de cápsulas de colaboración con otros artistas y marcas con los que hemos hecho contacto y esperamos que podamos establecer una relación de trabajo a largo plazo.
¿Cómo encontráis el equilibrio entre sensualidad, fetish y elegancia sin caer en el disfraz o en lo caricaturesco?
Desde nuestra perspectiva femenina, pensamos que lograr este equilibrio sucede tanto como se tiene que lograr para la vestimenta femenina. En esta se tiene cuidado de la personalidad e intención que refleja, especialmente cuando hay tanto juicio sobre cómo una mujer se viste y se hacen múltiples interpretaciones. Por ejemplo, sobre cómo unos tacones de punta se traducen en algo distinto a unos mocasines.
No se trata de querer disfrazar a la persona solo para que cumpla con la vestimenta requerida, queremos que puedas lucir lo que te identifica. Con esta preocupación, logramos pensar en una curaduría que otorgue niveles de comodidad, disposición y que se acomode al carácter de cada persona, sin dejar de presentarse como uno se identifica entre roles y grados de experimentación.
¿Pensáis vuestras prendas para la pista, para el cruising, para la intimidad… o para todo a la vez?
Cuando lanzamos nuestra marca, siempre hemos apuntado a tener tres líneas de productos: Roja, Azul y Púrpura.
Estas reflejan el grado de participación que permite la prenda así como el grado de confianza que suele tener el cliente cuando viste nuestras prendas en espacios s+.
Así la roja es lo más estándar, el azul alguien con experiencia y gustos definidos, la púrpura es la línea del conocedor con gustos más complejos, la elite kinky. Estas líneas se harán más presentes en cuanto vayamos avanzando en nuestro plan de crecimiento. Mientras tanto, para hacer más identificable nuestra oferta, en Studio/MIN pensamos en prendas para las personas tanto de pulsera “roja” como la “azul”, haciendo referencia a las populares pulseras de identificación que se usan mucho en estos espacios: una pulsera roja si solo vienes a divertirte y disfrutar la música, una pulsera azul si también quieres jugar y aventurarte un poco más allá.
¿Qué feedback recibís de clientes que usan vuestras prendas en fiestas S+, clubes o espacios kinky?
Muchas veces, nuestros clientes son hombres inexpertos que no estaban informados del código de vestimenta o por otro lado, son las chicas de estos varones las que compran y no ellos mismos, ya que son compras donde intentan cubrir la falta del momento.
De parte de estos clientes, muchos compran con resistencia y cuestionando la calidad o uso de la prenda, otros están aliviados de encontrarnos con la solución in situ sin prestar mayor atención al producto en sí, y otros clientes que han confiado en nosotras, con los que nos hemos cruzado en más de un evento, están felizmente satisfechos con su compra, al punto que la prenda adquirida se vuelve parte de su imagen en estos espacios.
¿Notáis diferencias entre lo que buscan hombres que ya están familiarizados con la escena S+ y quienes se acercan por primera vez?
Sí, hay una notable diferencia entre las personas que vienen por primera vez y los ya experimentados. Los novicios no saben qué les gusta y qué no, no se reconocen en esta moda todavía entonces requieren mayor asistencia para sugerirles el material, el diseño o el cómo se luce en su cuerpo.
A veces sucede que asumen automáticamente que éstas prendas están dirigidas a la comunidad lgbt y las presuposiciones de su propio entorno les hace tener gran resistencia a siquiera probar algo fuera de lo que luzca “normativo” o cotidiano.
Un hombre experimentado, en cambio, ya reconoce lo que favorece a su cuerpo, ya sabe cómo se debe sentir ciertas texturas o materiales, hace un mejor juicio del diseño y pregunta por los cuidados de prendas con materiales delicados. El interés y atención es notablemente diferente.
¿Creéis que una mayor oferta de moda masculina puede influir en la calidad estética y experiencial de los eventos?
Sí, ciertamente creemos que la oferta influye en la calidad no solo estética sino de la misma experiencia en los eventos.
Como mencionamos anteriormente, la prenda es parte de la comunicación y acuerdo social en estos espacios. Tú no te vistes para ti sino también para otros, para comunicar lo que te identifica. Tú no te viste para otros sino también para ti, para integrarte con una comunidad exclusiva y codificada.
Pero esto solo se logra si se presta atención a todas las personas que quieren participar de ello. Cuando unos pocos quedan limitados con lo que pueden llevar puesto, terminan repitiendo entre sí o peor aún, excluidos de la experiencia. No solo se trata de aumentar la oferta sino de mejorarla, reconocer la falta que existe en cubrir esta necesidad que no solo es para quien lo viste, sino para todos los que se encuentran dentro de cada evento, a diferentes temáticas, con diferentes niveles de exposición y participación.
Al ser una marca online, ¿Cómo trabajáis la cercanía y la confianza con una comunidad que muchas veces necesita probar, tocar, experimentar, especialmente cuando se trata de ropa?
Sabemos que al no tener un espacio físico permanente, la curaduría que ofrecemos debe hacerse más detallada y presentando mayor atención tanto al diseño como a las texturas, tomando en consideración el tipo de uso/vida que tendrá la prenda.
Como primer paso, se busca ofrecer materiales coherentes al código de vestimenta y la temática del evento, luego que esta prenda se vea y se sienta cómoda para el usuario.
El siguiente paso es tener un stock variado cuando nos presentamos en nuestro pop up store. La misma solución no se acomoda en todos los cuerpos ni tampoco es bueno hacer al público repetir estilos en un evento tan específico. Finalmente, ahora estamos trabajando en organizar un home-showroom para figuras conocidas que puedan invitar a sus comunidades y así estableceremos relaciones más cercanas con miembros de la comunidad kinky en general.
¿Cómo influye o interactúa vuestra tienda con la escena sex positive o fetish de Barcelona?
Studio/MIN aprende y crece con la evolución de la misma escena fetish de la ciudad. Nuestro rol, por el momento, está en rescatar a los varones poco preparados o novicios que aún están dando sus primeros pasos en estos espacios.
Del mismo modo, no privar a grupos o parejas que desean tener una experiencia juntos pero donde algún hombre en el grupo carece de vestimenta adecuada.
En nuestro ofrecer una prenda, también tratamos de ayudar a definir un estilo, proponer una intención para la noche, esclarecer dudas y ser una guía para resolver inseguridades que si bien no se dicen textualmente, se siente al acercarse al explorar y tocar los productos.
¿Colaboráis o habéis colaborado con eventos, fiestas o colectivos de la escena alternativa, sex positive o kinky? ¿Cómo ha sido esa interacción?
Como Studio/MIN, nos presentamos en pop up store de formato completo (ropas y accesorios) o reducido (solo ropa), en los lobby de eventos tanto para el club Imperial, donde hemos conocido a muchos productores y nos han recibido con mucho cariño, así como el club Sauvage, donde hicimos nuestro lanzamiento de marca y seguiremos colaborando con eventos más diversos.
Gracias a la confianza y entusiasmo de las personas con nombre de peso en la producción de estos espacios, nuestra marca ha sido invitada a ser parte del kinky market de manera frecuente desde nuestro lanzamiento. Esto nos ha permitido conocer de cerca a otros artistas y marcas con los cuales compartimos espacio en los kinky market y que nos han permitido aprender de ellos sobre su propio crecimiento e identidad dentro de la comunidad.
¿Hacia dónde queréis llevar Studio Min en los próximos años? ¿Nuevas líneas, colaboraciones, presencia en eventos o pop-ups físicos?
A: El cielo es el límite, siempre dice mi padre.
Parte de la decisión de definir fases de crecimiento de Studio/MIN, fue también la necesidad de estructurar y crear escalones seguros para seguir creciendo y desarrollarnos, tanto la marca como las personas que la encarnamos.
Hemos hablado de líneas de productos, de reconocer las necesidades de la comunidad y de objetivos creativos. Pero desde Studio/MIN también queremos compartir y mejorar la experiencia. Para ello debemos nosotras expandir nuestro conocimiento y nuestras comunicaciones con el público, por lo cual tenemos un compromiso para formarnos aún más en el lenguaje de la moda y el mundo fetish, compartir el mensaje de respeto y consentimiento, convertirnos en referentes sociales y culturales, dándole un nuevo significado al fetishwear de la masculinidad.
W: Siempre tuve interés por el arte y la moda, y siempre me frustró la idea de que un hombre no puede estar “a la altura” de una mujer. Lo vemos todos los años en la MET GALA. Creo que eso tiene un trasfondo histórico y sociológico, es lo que se nos ha empujado con la socialización patriarcal en la que se nos ha formado. Es muy importante que las marcas empiecen a replantearse el papel que juegan en la vida de las personas y cómo pueden llegar a definir el look y tendencias de generaciones enteras. La moda, como el arte, es política, y hay que reapropiarse de ella. Por eso, desde STUDIO/MIN nos tomamos la licencia de explorar las tres etapas que menciona Andrea. Para nosotras no se trata solo de vender ropa y ya, se trata de abrir nuevos espacios para la expresión de la identidad, sin quitar la comodidad, sin caricaturizar, permitiéndose probar, permitiéndose descubrir cada vez algo nuevo.
Y ya para cerrar: si tuvierais que definir qué aporta Studio Min a la escena S+ en una sola frase, ¿cuál sería?
En Studio/MIN no nos quedamos con el típico arnés de hombros y pecho. Llevamos la atmósfera del evento al siguiente nivel transformando el cumplimiento del dresscode en un ritual que potencia la conexión colectiva mediante una curaduría estratégica que permite a las diversas masculinidades explorar su expresión personal con comodidad y audacia.
¿Cómo pueden encontraros las personas que nos leen y estén interesadas en trabajar con vosotras?
Pueden ponerse en contacto a través de nuestro IG Studio Min, ahí tenemos el catalogo completo o también pueden ponerse en contacto con nosotras por email: studiominthehouseofappeal@gmail.com.
Además, si están suscritos a BcnisPositive les ofreceremos un 10% de descuento en la primera compra, hasta llegar a 20% como máximo.
¡Muchísimas gracias!
Estoy segura de que nuestros suscriptores lo aprovecharán. Hasta aquí hemos llegado, muchas gracias por vuestro tiempo y a cosechar muchos éxitos 🙂




