En una Barcelona cada vez más saturada de propuestas electrónicas y S+, hay un proyecto que logra mantenerse en los márgenes, algo complejo en estos tiempos de globalización y gentrificación que sufre nuestra ciudad.
Hablamos de KRANK, un proyecto que sitúa a todos los agentes implicados en la creación de la atmósfera necesaria en un mismo nivel. Como dicen en sus escasas pero directas comunicaciones en redes sociales: “No performances, no shitty music, no bullshit”.
KRANK trasciende lo meramente musical para convertirse en una experiencia estética, íntima y provocadora. Sus eventos se celebran en ubicaciones secretas, de aforo limitado y con algunos de los mejores sistemas de sonido de la ciudad.
Detrás de KRANK hay una pareja apasionada, que diseña con mucho cuidado esa esencia underground y que, como hemos dicho, mantiene ese velo de misterio también en sus comunicaciones: escasas, cuidadas y siempre provocadoras.
En esta entrevista queremos acercarnos un poco más a esta propuesta y adentrarnos en su universo: saber de dónde vienen, cuáles son sus motivaciones, cómo nace KRANK y qué es lo que pretenden crear con esta identidad tan cuidadosamente construida.
En primer lugar, muchas gracias por concedernos este tiempo para responder nuestras preguntas. Para empezar, me gustaría acercarme un poco más a vosotros como personas, y luego como socios o pareja.
Juan, Delfine, sé que sois pareja desde hace años. Me gustaría saber cómo os definiríais por separado y cómo surgió la idea de empezar a montar proyectos juntos.
Delfine: Tengo experiencia en el mundo de la moda; de hecho, cuando Juan y yo nos conocimos en Londres en 2013, yo estaba estudiando moda. Trabajé durante unos años como estilista para anuncios y editoriales, así como en dirección artística y creativa. Pero sentía que me faltaba algo: no me gustaba la superficialidad del mundo de la moda. Siempre me había interesado la sexualidad; en 2016, cuando nos mudamos a Berlín, me obsesioné con la idea de trabajar en la industria del porno. Fue entonces cuando descubrí el mundo de las fiestas kinky y la no monogamia. Es difícil hablar solo de mí misma, ya que es algo que Juan y yo experimentamos juntos!
Juan: Estudié producción musical y es por esto que conocí a Delfine en Londres. Solía tener una banda de Rock en ese entonces y nuestra primera cita fue en uno de nuestros concierto. Siempre me interesó la música electrónica y por eso decidimos mudarnos a Berlín. Trato de seguir mi intuición lo máximo posible y me cuesta quedarme en un solo lugar por mucho tiempo. Tal vez es por esto que siempre he sentido como si viviera en un barco.
Ambos: Vivimos en Berlín durante 8 años y nunca hubiéramos imaginado lo que nos depararía. La experiencia fue increíble. Nos involucramos cada vez más en el mundo kinky, abrimos nuestra relación y, como ambos teníamos experiencia e interés en crear contenido, decidimos empezar a documentar el estilo de vida y la vida nocturna de Berlín. Hicimos de todo: desde filmar hasta editar, hacer la música, los conceptos y la dirección creativa. Nos resultaba muy fácil trabajar juntos y gracias a nuestra experiencia, conseguimos lograr entre los dos lo que habría requerido un equipo completo.
¿Todos los proyectos que habéis llevado a cabo han estado vinculados a la escena S+ o también habéis desarrollado propuestas donde el eje principal era la música?
Juan: Si, la mayoria de nuestros proyectos han estado relacionados con el mundo kinky/S+. Sin embargo, en KRANK la música es tan importante como todo lo demás.
Como habéis mencionado, habéis vivido en Berlín una larga temporada, nos gustaría saber cuál ha sido vuestra vinculación con la escena tanto allí como aquí en Barcelona.
Delfine: Soy francesa y Juan es colombiano, pero pasamos en Berlín ocho años. Estábamos muy involucrados en el ambiente allí, ibamos mucho a Berghain y KitKat, incluso llegamos a conocer bastante bien a uno de los fundadores de KitKat.
Además, en 2019 empecé a trabajar para una productora de porno, donde conocí a mucha gente que organizaba fiestas kinky, asistía a eventos de trabajadores sexuales y me involucré mucho en la industria del porno ético y en la comunidad kinky de Berlín.
Juan: Cuando llegamos a Barcelona en el 2024, pensamos que nuestra «depravación» e ir a este tipo de fiestas sería algo del pasado. Para nuestra gran sorpresa, nos dimos cuenta que hay una escena pequeña pero emergente aquí.
Se dice que allí la escena S+ está mucho más desarrollada que aquí. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?
Delfine: Sí, sin duda.
¡En Berlín, una fiesta normal tiene algunos elementos kinky!
La gente sabe cómo comportarse, allí es normal. Por desgracia, Barcelona aún no ha llegado a ese punto todavía. Nos dimos cuenta que la mayoría de las fiestas aquí tienen un ambiente más swinger y el público tampoco es tan sex-positive. Los «clubs» no son de nuestro agrado y les falta ese ambiente underground.
Por eso, cuando vemos fiestas en Barcelona que dicen cosas como «real Berlin vibes», nos da risa. ¡No se puede traer Berlín a Barcelona!
Juan: ¡Exacto! No porque fuiste una vez a Berlín y tuviste suerte de entrar a Berghain o KitKat, significa que tienes este estilo de vida.
Delfine: Las fiestas kinky son una tendencia en este momento… solo tienes que comprar un arnés y de repente te consideras una persona sex positive. Absurdo.
Pasemos ahora a hablar de KRANK.
¿Cómo nació KRANK? ¿Cuál fue el momento o la chispa que dio lugar al proyecto?
Juan: Después de ir a muchas fiestas s+ de Barcelona y ver lo frustrados que nos sentíamos con el público, música y lugar, decidimos hacer nuestra propia fiesta con nuestras reglas, carácter y espíritu.
Delfine: Sí, creo que tomamos la decisión de hacerla en abril de este año, y en junio hicimos nuestra primera fiesta. Pusimos todo nuestro empeño en ello y fue increíble crear la fiesta a la cual nos gustaría ir.
¿Qué significa para vosotros el label “KRANK”? La traducción literal al español sería “Enfermo” , pero estoy segura de que hay mucho más detrás de ese juego de palabras, tanto a nivel estético como filosófico y conceptual.
Juan: El significado que le quieran dar, se lo dejo a ustedes. La verdad siempre me ha importado más la estética y como suenan las palabras, que el significado de estas.
El hecho de que vuestros eventos se realicen en secret locations, ¿es simplemente para mantener el carácter underground y clandestino?
Delfine: Créeme, sería mucho más fácil hacerlo en clubes legales. Hay dos razones por las que lo hacemos en lugares secretos, y son tanto por necesidad como para mantener nuestro espíritu.
No nos gustan los “clubes” que se utilizan para fiestas kinky aquí. Y pongo clubes entre comillas porque para mí ni siquiera son clubes de verdad: no tienen dancefloor adecuado, hay demasiada luz, la decoración es de mal gusto y el equipo de sonido es pésimo. Nos encantaría hacer KRANK en clubes techno legales, pero parece que no les interesan ese tipo de fiestas, o al menos no a este nivel underground.
Los lugares secretos que utilizamos tienen el espíritu que necesitamos, pero requiere mucho más trabajo. Para cada fiesta tenemos que alquilar mobiliario BDSM, crear zonas de juego desde cero y transportarlo todo nosotros mismos.
Juan: Es por eso que cuando vemos a otros pervertidos disfrutando nuestra fiesta nos decimos a nosotros: “ha valido la pena!”.
¿Hasta qué punto es importante para vosotros la calidad musical (a nivel técnico y de propuesta) dentro de la escena S+ y kinky?
Juan: ¡Putamente importante! Desafortunadamente en este tipo de fiestas (no solo en Barcelona) la música pasa a un segundo plano. Es por esto que siempre traemos a DJs que nos gustan y no solo por rellenar.
La estética visual de KRANK es muy cuidada. ¿Cómo trabajáis esa parte? ¿Tenéis referentes artísticos, de moda o de subcultura?
Delfine: Los dos somos creativos y tenemos grandes habilidades visuales.
Nuestra estética no está planificada, es realmente la expresión de nuestra visión para KRANK. Sentimos que tenía que ser atrevida pero minimalista. Potente y emotiva.
La mayoría de las fiestas solo ponen una foto de su evento en el flyer, y ya está. O bien crean “arte” con IA que parece bastante genérico y sin ningún sentimiento.
En todos nuestros flyers, creamos las imágenes nosotros mismos. Para nosotros, cada flyer tiene su propia vida, su propio significado. Les dedicamos mucho tiempo, porque creemos que si hacemos bien nuestro trabajo, las personas adecuadas vendrán a KRANK.
Me gradué en artes aplicadas y, gracias a mi formación en moda, me han inspirado muchos fotógrafos de moda como Guy Bourdin, Helmut Newton y Juergen Teller.
También vemos muchas películas y nos obsesiona la belleza.
Tenemos muchas referencias, pero principalmente nos guiamos por nuestra intuición.
¿Tenéis algún tipo de criterio para seleccionar al público que asiste a vuestros eventos? ¿Hay un filtro explícito o creéis que la estética y el hecho de moveros en los márgenes ya hace el trabajo por sí solo?
Delfine: Como hemos mencionado, creemos que nuestra estética y nuestro tono ya atraen a las personas adecuadas. Una cosa que me molestaba mucho en otras fiestas era el número desproporcionado de chicos hetero que no tenían nada que ver con el estilo de vida kinky, y que solo iban allí para ver a chicas casi desnudas y ver si, «de pronto», podían acostarse con ellas. Por un lado, lo entiendo, esas fiestas ganan la mayor parte de su dinero con los chicos heterosexuales solteros: suelen ser la mayoría del público y su entrada a veces es el doble de cara que la de las chicas.
Así que, cuando estábamos en la fase de creación de KRANK, se me ocurrió la idea de no permitir la entrada a chicos hetero solos. Básicamente, los chicos hetero no pueden venir a KRANK solos o en grupos de chicos hetero. Solo pueden venir con una mujer o un amigo queer, gay o bi.
Lo que esto hace es garantizar la calidad del público. Si un chico hetero necesita encontrar una mujer o un amigo queer para venir, requiere más esfuerzo.
También requiere que estén al menos un poco involucrados en la escena.
No queremos hombres hetero curiosos sin experiencia en nuestras fiestas.
¿Cómo manejáis la tensión entre lo exclusivo (secretismo, entradas limitadas) y el deseo de construir una comunidad más amplia?
Juan: Es una relación bastante compleja y algo frustrante a veces… Claramente nos gustaría que KRANK creciera más sin comprometer nuestra propuesta. ¿Es esto posible? Pensamos que si, solamente tenemos que seguir atrayendo a la gente indicada y fortalecer nuestras relaciones con personas que creen en nuestro proyecto.
Relacionado con esto: ¿Cómo medís el éxito para vosotros? ¿Es el número de asistentes, la fidelidad del público, la estética, el feedback personal…?
Juan: Siempre se sentirá bien ver a tu fiesta llena, con un dancefloor y sex room ardiendo. Sin embargo, para mí el hecho de haber conectado con tantas personas a través de nuestro trabajo y visión, es lo que más me importa.
Delfine: Totalmente. Para mí, sé que la fiesta ha sido un éxito cuando el público tiene sentido, todo el mundo habla y juega entre sí y sientes que han venido con un propósito.
En los eventos, ¿cómo garantizáis la seguridad de los asistentes en términos de consentimiento, inclusividad y demás aspectos sensibles?
En primer lugar, debo decir que no somos muy partidarios de los “police type” awareness team. Nos gusta tratar a las personas como adultos y como personas maduras.
Para mí, dar toda una charla sobre el consentimiento y poner pulseritas verdes o rojas a la gente, no tiene mucho sentido en el contexto de una fiesta.
Sé que esto va a ser controversial, pero déjenme explicarme mejor. Una charla sobre consentimiento y límites tiene sentido y es necesaria en los sets de porno. Ahí hay un número reducido de actores, se han hecho pruebas de ITS y están sobrios – es un entorno controlado.
En las fiestas kinky, la gente va allí para dejarse llevar, divertirse y explorar. La mayoría de las personas consumen sustancias (alcohol u otras) y el número de personas suele ser imposible de controlar individualmente.
Creo que educar a la gente en ese contexto no es realista ni el momento indicado.
Por eso, cuando veo cosas como «the safest sex-positive party», me molesta: es una linda idea, pero un poco hipócrita. Para que una fiesta kinky sea considerada la más segura, todo el mundo debería haberse hecho pruebas de ITS, haber mostrado los resultados, haber hablado sobre el consentimiento, cada uno habría dicho sus límites, y estar sobrio. Para una fiesta privada pequeña podría funcionar, pero se puede ver cómo esto no tendría sentido y lo difícil que sería lograrlo en el contexto de una fiesta.
Queremos que las personas que vengan a nuestra fiesta tengan un fuerte sentido de identidad, sean capaces de controlar su consumo y sean responsables de sí mismas y de los demás. Deben ser maduras y capaces de evaluar sus límites.
Este tipo de fiestas tienen sus riesgos, no podemos pretender que una breve charla sobre el consentimiento, 3 miembros de awareness team para un grupo de 200 personas o unas pulseras puedan eliminarlos por completo.
Sabemos que es difícil encontrar el equilibrio entre la libertad y la responsabilidad. Contamos con un «awareness team» encubierto, las personas también pueden acudir a nosotros o al personal que ha sido informado y expulsaremos a cualquiera que no se comporte adecuadamente.
¿Qué tipo de sonido os define cuando pensáis en KRANK? ¿Tenéis una línea musical concreta, DJs o sellos de referencia, artistas o clubs que os inspiren?
Juan: El sonido de Berlín claramente dejó una marca en mi y sería imposible dejarlo a un lado. Curiosamente el techno de Madrid (Mulero y Svreca para ser más precisos), con sus sellos (Semántica, Pole Group, Warm UP) es el techno que más ha resonado conmigo y es por esto que decidimos unir estas 2 latitudes. Básicamente el sonido de KRANK es techno de verdad, hipnótico con mucho punch y clase. No la basura de hard techno que se ve en redes estos días.
¿Cómo elegís a los artistas que participan en vuestros eventos? ¿Qué buscáis en una actuación para que encaje con la filosofía de KRANK?
Delfine: ¿Te refieres a los DJs? Porque creo que hemos dejado bastante claro que no hacemos performances jaja.
Juan: Hemos tenido mucha suerte en conocer DJs de la escena local, con sonidos bastante interesantes y que comparten ese mismo gusto por el buen techno. Queremos ser una fiesta la cual es una plataforma para talentos desconocidos del mundo del techno y a su vez sea sex positive.
¿Cuáles han sido los mayores retos de montar algo tan underground en Barcelona? (logística, permisos, seguridad, comunicación con el público…)
Delfine: Creo que los mayores retos son la logística y la preparación del espacio. Trabajamos con locales underground y secretos, cada uno con su propia forma de hacer las cosas, de comunicar su dirección, etc. Sinceramente, es un coñazo, y aunque intentamos ser lo más exhaustivos posible en la comunicación, mucha gente no lee bien las instrucciones y esto toma mucha energía de nosotros.
El hecho de que los lugares sean secretos y no estén en el centro también hace que la gente se muestre más reacia a comprar entradas. Es fácil cuando se trata de un club que conoces, pero convencer a la gente para que salga de su zona de confort no lo es. Por eso, la comunicación tiene que ser perfecta.
Luego está la preparación del espacio: trabajamos con lugares que no están preparados para estos tipos de eventos. Tenemos que encargarnos prácticamente de todo, invertir en mobiliario, etc.
KRANK somos solo Juan y yo. Nos encargamos de todos los aspectos: somos los promotores, los bookers, nos ocupamos del arte y la dirección creativa, las relaciones públicas, el marketing, la gestión de la comunidad, las redes sociales, el diseño de interiores, la relación con los artistas…
¡Es mucho para dos personas!
¿Dónde os veis en 3–5 años con KRANK? ¿Tenéis planes para expandiros, colaborar con otros colectivos o artistas?
Juan: No sé la verdad. Me gustaría ver a KRANK en otras ciudades y países. ¿Por que no tener nuestro propio club o hacer un festival? Nos falta bastante para llegar a esto. Siempre estamos dispuestos a colaborar y conectar con gente que esté en rollos similares al nuestro.
Hace poco habéis hecho un evento en Madrid. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Juan: Digamos que Madrid no está lista para KRANK por ahora 😁
¿Cuál ha sido uno de los momentos más memorables (o transformadores) que habéis vivido en uno de vuestros eventos?
Juan: Ver una de las orgias mas grandes de mi vida!
Delfine: Lo que realmente me emociona es ver a la gente conectando, bailando y follando. Es una sensación increíble saber que has creado un espacio donde la gente puede sentirse libre y olvidarse de sus problemas, al menos por un rato.
Especialmente en una época cada vez más digital, en la que la gente ya no conecta, todo el mundo está pegado al móvil… Es genial crear eventos “in real life” que tengan un significado real y transformen a las personas.
Si tuvierais que definir KRANK en una frase que solo vosotros entendáis, ¿cuál sería?
Juan: “Real friends meet at orgies”.
Y para acabar, ¿Qué le diríais a alguien que quiere venir a una Krank pero aún no se acaba de decidir?
Delfine: Lo que yo les diría es que, si no estás seguro, ve a las otras fiestas.
Queremos gente que entienda lo que hacemos y que se mueran por ir a KRANK.




